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Pequeñas batallas para recuperar el poder sobre nuestros propios cuerpos

04 Oct Pequeñas batallas para recuperar el poder sobre nuestros propios cuerpos

 

El pasado 28 de Septiembre se conmemoró el Día de acción global por el aborto libre, seguro y gratuito en América Latina. Como cada año se hicieron escuchar las consignas que reclaman el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo: “Mi cuerpo es mío”, “Mi cuerpo, mi decisión” ¿por qué tenemos que seguir luchando por algo que parece tan obvio? Si este cuerpo no es mío, ¿entonces de quién es? Si yo no decido sobre el cuerpo que soy, ¿entonces quién? Hay una serie de mecanismos, desde los más sutiles hasta los más pesados, institucionales y legales que se interponen entre nuestra voluntad y nuestro propio cuerpo, y que se despliegan en el momento mismo en el que nacemos con un cuerpo con vulva.

Al nacer caen sobre nosotras una serie de expectativas y mandatos que van moldeando nuestra experiencia corporal como mujeres. Aprendemos que calladitas somos más bonitas y que ser bonitas es la meta, que para eso debemos sentarnos con las piernas cerradas y no ocupar mucho espacio. Que los hombres tienen pene y nosotras tenemos “ahí abajo”, “colita”, “florecita”, o en el mejor de los casos la incorrecta denominación de “vagina” para referirse a la vulva. Es decir, no tenemos ni siquiera las palabras para nombrar nuestro cuerpo. Si queremos tocarnos, se nos reprende; ahí abajo no se toca, no se ve, no se nombra. Y si se hace, es con vergüenza, con culpa, con miedo. Y cuando empezamos a sangrar, con asco.

Más de la mitad de la población mundial a lo largo de la historia ha menstruado o menstruará alguna vez, si no es que cada mes por gran parte de su vida, y sin embargo es una experiencia que se se oculta, se vive en silencio, con asco y vergüenza. La ciencia, la medicina, las religiones, han definido la experiencia de menstruar como una expulsión de deshechos, una enfermedad, una condición de impureza, de desbordamiento emocional, de debilidad. Y si nos sentimos mal, nos enojamos, gritamos y no nos ajustamos a una racionalidad fría y contenida entonces estamos “en nuestros días”, “hormonales”, “locas” o cualquier calificativo que sirva para ver en nuestros cuerpos la justificación de la subordinación.

La menstruación marca el inicio de nuestra capacidad reproductiva, lo que convierte a nuestros cuerpos en un terreno en disputa. Somos cuerpos para otros, ya sea para la reproducción y el cuidado de otros o para el placer de los demás. Todo el mundo siente derecho a opinar sobre nuestros cuerpos: si nos vamos a reproducir, si no, cuándo, por qué, cómo, si parimos con dolor, en agua, con cesárea, si amamantamos en público, si no amamantamos, si nos depilamos, si no, si nos vemos bien, mal, gordas, flacas, si nos vestimos o nos desvestimos, si no somos sexys o somos demasiado sexys, si tenemos sexo con hombres, mujeres, con ambos, con nadie. Hasta que llega la menopausia y como ya no somos cuerpos reproductores ni para el placer de los demás, las miradas y las opiniones sobre nuestros cuerpos bajan, pero sólo un poco, porque está el mercado que ofrece la solución para los bochornos, para la piel seca, para el deseo sexual; porque hay que extender la juventud lo más posible, ocultar el paso del tiempo, las canas, las arrugas, fingir un cuerpo firme y dispuesto para los demás, siempre para los demás, ¿y cuándo mi cuerpo para mí?

Nadie va a venir a darnos el derecho a nuestro cuerpo, lo tenemos que tomar. En Vulva Sapiens, como en muchos otros colectivos y mujeres proponemos recuperar el poder sobre nuestros propios cuerpos a partir de pequeñas acciones cotidianas que son grandes batallas.

Si nos enseñaron a no vernos ni tocarnos, tomemos un espejo, veámonos, toquémonos, desde el gozo y la exploración placentera y no desde el temor y la culpa.

Si nos enseñaron a no nombrarnos, pongamos palabras en nuestra piel, “ahí abajo” se llama VULVA.

Si aprendimos que nuestra sangre es sucia y la menstruación una maldición (o una bendición de las diosas de la feminidad) intentemos suspender esos juicios y observar cómo es nuestra experiencia particular de menstruar, cómo es nuestra sangre, qué siente nuestro cuerpo en esos días. Busquemos definir la menstruación a partir de nuestra propia experiencia y no a partir de los discursos médicos, científicos, mágicos o religiosos.

Si aprendimos que nuestro cuerpo es para el servicio y placer de los demás, busquemos nuestro propio placer, nuestro propio bienestar, no sólo sexual y erótico, sino en todas las dimensiones de nuestra experiencia vital. Ocupemos tiempo para nosotras mismas, para nuestro cuidado, para hacer lo que nos hace sentir bien a nosotras sin que esté involucrado nadie más.

Aprendamos a gestionar nuestra fertilidad con el método anticonceptivo que mejor se ajuste a nuestras necesidades, exijamos la participación de nuestras parejas en esta tarea, informémonos sobre los lugares para abortar de manera segura.

Si nos enseñaron que calladitas somos más bonitas y que no debemos ocupar mucho espacio, entonces gritemos, ocupemos el mayor espacio posible. Si hacemos todo esto en colectivo, nuestra voz se escuchará más fuerte y ocuparemos mucho más espacio.

Creemos que estas pequeñas batallas van recuperando el terreno que nos fue despojado en nuestra propia piel y que juntas podemos luchar mejor para transformar no sólo las leyes, sino nuestro mundo y el que le dejemos a quienes vienen detrás de nosotras.

7 Comments
  • Mariana Vasquez
    Posted at 22:51h, 05 October Reply

    Me encanta todo lo compartido! Gracias!

  • Rhaphic Hazel
    Posted at 05:40h, 07 October Reply

    Así mismo no dejemos que una vulva límite nuestros cuerpos, de la misma forma que el sistema sexo-género, incluyendo al lenguaje, lo ha hecho de forma violenta con todos los seres sintientes.

  • Africa Luna
    Posted at 03:04h, 14 October Reply

    Hablando de nombrar… Por favor alguien dígame cómo se llama el líquido de una eyaculación femenina. Abrazos a todxs.

  • amarres de amor
    Posted at 01:05h, 21 October Reply

    me ha gustado muchisimo el post, excelente contenido, muchas gracias por la informacion. saludos

  • Carla Mila
    Posted at 20:07h, 02 November Reply

    Enhorabuena, se puede decir más alto, pero no más claro.
    Gracias por esas palabras que huelen a libertad.

  • Jack
    Posted at 13:11h, 11 November Reply

    Your post is valuable , thanks for the info http://myhealthandwellness.pen.io

  • Eduardo de jesus ramirez avalos
    Posted at 12:27h, 15 November Reply

    Es que la mujer es un humano unico, y como tal, recibira siempre un trato unico, pues no puede en ningun momento pasar desapercibida. Su menstruacion es algo tan bello, que siempre sera admirada o criticada porque la mujer posee este don fisico de creacion

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